«Yo también trabajé diez años con unos patrones muy mala onda porque primero me dijeron que solo fuera a trabajar los lunes por lo de la pandemia y me pagaban la semana completa. Pasaron los meses y en septiembre mi patrón tomó la decisión de cambiar de casa y a partir de ahí solo les fui a limpiar la casa que iban a ocupar y después de eso ya no quisieron que fuera a trabajar. Y para colmo de males mi patrón ni siquiera dió la cara sino que mandó a su mamá a hablar conmigo porque hace un año su hija se fue de viaje a París y me dejó de pagar 5 semanas y aguinaldo. Solo me decía que después me lo daba y ahora que me di cuenta que ya no quería que fuera a trabajar le cobre lo que me debía. Nunca hablo conmigo solo vió mis mensajes y ya después me habló su mamá que hiciéramos cuentas. Yo soy el sostén de mi casa, mis papás viven conmigo y ya son adultos mayores. A mi papá le dió infarto cerebral y mi mamá es la que lo cuida mientras que yo me hago cargo del dinero. Pero con esto estoy desesperada pero se que Dios me va ayudar y a ellos que Dios los bendiga.»