«Pues con tristeza les puedo decir que a mi desde que empezó la pandemia no he salido. Falleció mi hija y no pude ir a despedirla porque en primera no permitían más de dos personas en su cremación y en segunda porque mis patrones si me dejaban pero estaban muy nerviosos que me fuera  a contagiar; son tantas emociones al a vez estando encerrada. Solo porque tengo a mi hija aquí conmigo es lo que me da consuelo y tengo que aguantar ya que hay muchas compañeras sin empleo y me da miedo quedarme desempleada y enfermarme, o que mi hija se enferme. Ya perdí una ya no podría resistir otra perdida más, entonces sigo aquí trabajando sin salir más que los domingos porque voy a misa o a la tienda.»