Desgraciadamente para nosotras las que trabajamos de empleadas domésticas tenemos hora de entrada pero de salida hasta que termine uno. Si nos quejamos nos acusan de rateras, si te enfermas es porque no te cuidas o eres una floja. En fin, un resto de cosas, seguro ni loca que para eso nos pagan bien. A veces tocas con buenas personas que no son tan negreras pero hay personas que son más jergas que las del piso. Se fijan que no hicimos, pero no en todo lo que hacemos de más.