Yo trabajé un tiempo en casa y pues encontré gente muy buena que sabía valorar el trabajo de una doméstica y también gente nefasta que prefería tirar la comida antes de que uno se la comiera… Es la calidad de casas y ser humanos… Pero uno aprende de ese tipo de experiencias y encuentras buenas compañeras de gran corazón así como compañeras abusivas e intrigosas… Pero todo lo acomoda Dios y me quedo con la gente buena, los buenos momentos que compartí con esas familias y el cariño que te brindan y que es recíproco.