Soy emigrante, soy Venezolana en Perú y me ha tocado trabajar como doméstica en 3 casas y solo en una casa es que el señor siempre quiso imponerse y gritarme. Lo hizo dos veces, a la tercera vez le grité peor y lo mandé por un tubo, le tiré la comida que estaba preparando y me fui. Del resto en las otras dos casas he sido una integrante más de la familia y se los agradezco con el corazón.