«A mí me pasaba que cuando ya era la hora de mi salida se encerraba en su estudio y me quería hacer esperar para pagarme. Al principio sí me esperaba y me  salía con su puntada “No tengo cambio”. Hasta que un día me decidí a tocarle ,casi tirándole su puerta, para que saliera jajaja. Y cuando me enseñaba su billete y me decía «no tengo cambio” se lo quitaba de su mano suavemente y le decía “a pues mañana le traigo su cambio”.»