Me siento orgullosa de trabajar como empleadora doméstica. Empece a trabajar a mis 11 años y hoy a mis 47 años sigo trabajando. Es un orgullo trabajar este noble oficio ya que nunca tuve la oportunidad de estudiar pero no me arrepiento ya que he podido ayudar a mis padres y ahora puedo apoyar a mi esposo con el estudio de mis hijos. Me siento honrada por mi trabajo y con satisfacción de poder trabajar con una linda y buena señora. Dios nunca se equivoca ya que me puso en un buen lugar donde voy a cumplir 9 años de elaborar para las personas con mucho gusto. Gracias mi Diosito.

Angy, Tentle, Trabajadora del Hogar”