Abril 2004. Yo ya había trabajado anteriormente en otro lado y salí porque no sabía hablar el español y unas muchachas de mi pueblo me recomendaron ahí con la vieja donde me maltrataron. Cuando yo entré a trabajar con esa familia todo era muy bien y me trataban como una hija. Pero cuando cumplí un mes trabajando llegó mi hermana a cobrar mi sueldo y así cada mes hasta que un día llega y se pone a platicar con la señora en el estacionamiento del departamento por el metro Mixhuca. Después de unas semanas nos cambiamos de casa por Coacalco Edo. Mex. Y es ahí donde conocí al diablo en persona. Me golpeaba con lo que fuera y un día le pregunté porqué me trataba tan mal, y me respondió ‘¿qué no lo sabías? Pues tu hermana te vendió conmigo y tú me vas a pagar mi dinero con creces’. Así pasaron los días, meses y años con golpes, humillaciones, agresiones físicas y verbales y también abuso sexual, no me creían y a los 3 meces se me notó la panza y me llevaron con un primo de la familia para que me sacarán a la criatura y como el viejo trabajaba en el banco Inverlat en aquellos años, seguido llegaba gente a checar la seguridad de la familia. Y yo no podía decir nada de lo sucedido, así hasta que llegó el día que me salí como vil rata por la azotea. Nunca tuve libertad, dinero, descanso, y trabajaba desde las 4 am hasta las 10 pm. Hasta que yo salí del encierro fui a ver a mis padres porque la señora que me ayudó (la vecina) me regaló 3 mil pesos y yo lloré de felicidad y de haber visto tanto dinero en mis manos, me dijo que yo fuera a mi pueblo y de paso que saludara a mis padres de su parte. Ya no quiero saber nada sobre denuncias por lo que me dijo la Licenciada de aquel lugar, que me iban a encerrar de por vida sin tener culpa alguna. Un 24 de noviembre en la última cita me dijo que tomará mis cosas y que se me olvidará todo lo sucedido y que recibiera el año nuevo al lado de mis padres. Fue el mejor consejo de aquél día y lo hice. Varios años después encontré al amor de mi vida, es con quién tengo una pequeña familia.