Una vez una señora me pidió que me quedara el fin de semana en su casa a cuidar a su hija, le dije que no podía que tenía planes y se enojó. Me encerró en su casa todo el fin con su mamá y su hija, cuando regresó me trató bien toda la semana, hasta me llevó de compras y me compró cosas, yo hice como que no pasaba nada. El siguiente fin me preguntó ‘¿Vas a volver?’ Yo le dije ‘sí, necesito mucho el trabajo’ bien sonriente, jamás volví.