Hace años me violaron a los 15 años, una compañera de la escuela me llevo con engaños con el violador. Tuve un hijo de esa violación, a esa edad empecé a trabajar limpiando casas y me tocó trabajar en la segunda casa de un famoso grupo musical aquí del puerto (la señora era la amante), exactamente me trató así, si no quedaba como a ella le gustaba me ponía a hacerlo de nuevo. Siempre me regañaba por todo y aguantaba porque no tenía como mantener a mi bebé. Hasta que un día le queme un vestido que me puso a planchar y me lo cobro como nuevo. Ese día no cobre la quincena, me la descontó toda y me dijo que aún así no alcanzaba a pagar el vestido que era muy costoso. Ese mismo día le renuncié y me dijo ‘gatas como tú sobran’. Empecé en una tienda y ahí estuve muchos años gracias a Dios. Ahora que soy adulta comprendo la frustración y lo infeliz que era esa persona.