Yo trabajé, entraba 6:30 am y salía 11 o 12 de la noche. Era recamara niños, recamara señores, cocina, lavar baños, limpiar terraza, limpiar mascota, lavar y planchar, y sin comida. Me escapaba a mi casa, ya que yo vivía cerca. Lo más bonito fue que un día llegó la mamá y me dice ‘por eso dice mi hija que para que busca otra si usted le hace todo y por 600’. Me dije ya no estaré más y me salí. Ahora sí tiene quien le lave, quien le planche, quien le cocine. Ahora sí puede pagar triple. Yo solo pido a Dios que bendiga esa familia.