Me llamó Lucía Salinas Sánchez, tengo 39 años, soy madre soltera de dos hijas de 15 y 12 años, trabajo como asistente en las labores del hogar, con el fruto de mi trabajo sostengo a mis hijas y a mis padres de tercera edad.
El 12 de Febrero de 2014 inicié mis labores como cocinera en el hogar de los doctores Pascaline Levi Schmitt y Eduardo Zajur Dip en Porfirio Díaz 138 departamento 1, colonia Nochebuena, alcaldía Benito Juárez en la Ciudad de México. Comencé a trabajar con ellos los días martes, jueves, y sábado. Los días lunes, miércoles y viernes desarrollo mis actividades en los hogares del señor José Efrén Gustavo Alvite Martínez por la mañana y la Lic. Claudia Rosendo Adam por la tarde desde hace más de 10 años.
Al poco tiempo de laborar en casa de los médicos, el doctor Zajur enfermó y mi trabajo de cocinera y mi horario de un principio, se ampliaron para procurar su cuidado, asearlo, moverlo, darle sus terapias y administrarle sus medicamentos puntualmente. A partir de entonces la doctora por iniciativa propia, me asignó un sueldo de 700 pesos diarios los siete días de la semana, salario que cubrió siempre de manera puntual y me pidió vivir en su casa.
Cuando se legisla sobre la obligación de incluir al personal de casa habitación en el régimen del Instituto del Seguro Social, ella me propone en cambio pagarme un seguro de vida y ayudarme a pagar mis estudios superiores en una Universidad privada. El pago del seguro de vida era de 5100 pesos trimestrales y el de la Universidad, de 5350 pesos cada 45 días.
Fallece el doctor Zajur el 28 de Julio de 2018, después de una larga y costosa enfermedad que requiere de gran parte del capital del doctor y la doctora Levi, de origen francés, nacionalizada mexicana, se queda sola y su salud se deteriora paulatinamente. Su única familia directa es una hermana con quien no tiene relación familiar. A partir de entonces me encargo de la limpieza de la casa, cocinar, hacer las compras, acudir a los bancos para hacer los pagos debidos, acompañarla al médico y estar pendiente de los horarios de sus medicamentos y administrárselos. Me pide que viva permanentemente en su casa incluyendo fines de semana por lo que no tengo día de descanso. Nadie la visita, su única compañía soy yo.
Desde 2014 padece de arritmia cardiaca que se agrava con el fallecimiento de su esposo y su salud se deteriora visiblemente cada día.
Después de una intervención quirúrgica en los ojos para retirarle cataratas, la doctora Levi se siente mal y acudimos a ver al médico internista Aroldo Diez quien identificando una afección cardíaca nos deriva con el cardiólogo doctor Sergio Olvera. Le receta medicamentos que no la hacen mejorar. Se siente cada vez peor; le propongo llevarla a un hospital y ella no quiere. Es necesario que la doctora Yuliana Lizeth Montero Pola, ante la imposibilidad de la señora Levi para moverse la visite en su domicilio y le realice ahí un ecocardiograma que revela la cicatriz de un infarto ocurrido un año atrás aproximadamente y otro muy reciente que requiere hospitalización para su debida atención.
Desesperada por la situación acudo a la señora Nide Zajur García, hija del doctor en un primer matrimonio con la señora Ángela García, quien me dice que me encargue de la situación, la translade yo a un sanatorio y pagué con dinero de la doctora, nada más. Se lo propongo a la enferma y ella se niega. Me hace un papel de puño y letra donde expresa su negación a ser ingresada en un hospital. Su deterioro físico es cada vez peor y finalmente fallece el jueves 28 de Octubre en su casa. Solo yo estaba con ella.
Inmediatamente les notifico el fallecimiento a los hijos del doctor: Ángela Gabriela, Nide y Eduardo Zajur García quienes llegan en el transcurso del día, también acuden Enrique Gutiérrez Espinosa, cónyuge de la señora Nide y Gabriel Corkidi, esposo de la señora Ángela Gabriela. El primero pregunta insistentemente por el testamento. Reunidos todos me agradecen lo que hice por su padre el doctor Zajur y la doctora Levi y me aseguran mi trabajo cuando menos por seis u ocho meses más y al término de ese lapso liquidarme conforme a la ley. Insisten recurrentemente en visitas posteriores a la casa de la doctora Levi en su agradecimiento y mi liquidación conforme a la ley.
Me encargo de solicitar al médico que extiende el certificado de defunción, los trámites ante la funeraria. No, me dijeron que no tenían dinero y recurrí a mis otros empleadores para que me apoyarán a que me firmarán un papel donde solamente me dijeran que fecha me pagarían, ellos se molestaron conmigo y me acusaron de robarles y que estaba condicionando mi salida de la casa.
Llamaron a la policía y una abogada que me dijo que yo los estaba extorsionando. Afortunadamente yo ya tenía mis cosas en el auto de ellos para que según ellos me llevarán a donde iba a vivir ahora, me encontraron en la calle y le dije que eso no era necesario que yo ya había dicho que me iba