Quiero contar la historia de mi madre ella se llama Rosa Maria Avila originaria de puebla, a muy temprana edad mas o menos entre los quince años o menos se vino a la Ciudad de México quizá  por salir de las situaciones que vivía en aquel entonces o simplemente en búsqueda de algo nuevo para su vida. A esa edad tuvo que
conseguir trabajo, conoció a su amiga la «tía concha» a quien de cariño le llamamos así, su gran amiga quien la ayudo. Encontró lo que desde esa época hasta la actualidad ha sido su oficio una trabajadora del hogar, ha trabajado durante años con una familia; a quienes mi mamá les tiene respeto, admiración y amor al igual que ellos también la tratan muy bien. De pequeña yo iba con ella y veía que tenia que lavar trastes, ropa , aspirar, lavar baños en una enorme casa. Además llegaba a  la casa y hacer lo mismo solo que la mía era más pequeña pero el trabajo era el mismo. Mi mamá ha trabajado hasta el día de hoy que tiene 51 años en el hogar de lunes a viernes en su casa y fines de semana en donde si resive un sueldo. Gracias a ese trabajo tan honrado y muy pesado por cierto ha sacado adelante a sus cuatro hijos a quienes no nos hizo falta nada. Nunca nos descuido y gracias a ello el día  de hoy contamos con lo suficiente para salir adelante y aunque mi mamá ya no tiene la necesidad de trabajar en ese oficio, para ella el sentirse productiva y haciendo lo que ha hecho por años le da satisfacción.  En lo personal estoy orgullosa de ella y de lo que soy por que mi madre recuerda muy bien
cuando conocidos le decian que con lo que era sus hijos no podrian ni ir a la escuela por ser
caro y por que ella no podria , hoy creo que es feliz de ver que se equivocaron al decirle
eso. Todos los oficios y trabajos son buenos siempre y cuando quien los ejerza le ponga
empeño y dedicación.

Hija de Trabajadora del Hogar