Empecé muy chica, como a los catorce en Veracruz. Ahí duré un año. Fueron varias patronas en dos años, estuve en tres casas. Ya de ahí, en una casa fue la única que fue más. De ahí mis patrones murieron y sus hijos ya contrataron a otra empleada. En esa casa fui nana. Tuve muchas experiencias malas como buenas, pero nunca tuve seguro de parte de mis patrones. Y ahorita tengo un año y medio que no trabajó por el Covid-19, fui despedida pues ya tengo sesenta.