«Fue difícil al principio, a  los 13 años empecé trabajar de planta. Extrañaba mucho a mi familia ya que nunca me había separado de ellos. Pero tenía que hacerlo ya que mis abuelitos eran muy humildes y faltaba el sustento en la casa. Yo necesitaba vestir y calzar entonces tuve que venirme de escondidas junto con otras dos amigas, porque mis abuelitos no me dejaban trabajar. Mis amigas y yo la pasamos mal para llegar al DF, pedimos “raid” hasta que un Ángel se nos presentó y nos ayudó trayéndonos hasta el DF. Hasta la fecha recuerdo a ese señor, nuestro Ángel. Si no hubiese sido por él no sé que hubiese sido de nosotras. Luego unas conocidas nos ayudaron a conseguir trabajo. He conocido a muchos empleadores buenos pero también malos;de todo un poco, gracias a Dios sigo trabajando de planta»